Responsabilidad

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Ayer tuve un día fantástico en el Congreso de Gente Nueva. Una organización de jóvenes universitarios, simplemente sensacional. En el Congreso participamos 9 conferencistas, pero por cuestiones logísticas, sólo pude escuchar a Lianna Rebolledo. En un resumen muy breve de su historia, Lianna fue violada y como consecuencia de la violación quedó embarazada. Ella, a capa y espada, decidió, a pesar de tener absolutamente todo los argumentos legales y sociales para hacerlos, decidió tener a su hija usando un argumento moral: “Mi hija es inocente y no tiene por qué pagar con su vida el delito de otra persona.” (Ufffff que frase…)

Esa actitud merece absolutamente todos los halagos que se puedan inventar. Coraje, valentía, fe, bondad, y una interminable lista. Sin embargo, yo me quedo con un pensamiento muy sencillo, con el cual me identifico de alguna manera con Lianna. LA RESPONSABILIDAD SOBRE NUESTRAS VIDAS.

Lianna decidió hacerse responsable de las consecuencias que tuvo en su vida el delito de otra persona. Guardando las debidas proporciones, (que quede claro que no pretendo compararme con Lianna o comparar mi accidente con su acto de gigantezco amor a la vida), mi experiencia me enseñó ese mismo principio. Yo también tuve que hacerme responsable de la reconstrucción de mi vida colapsada por un chofer irresponsable.

Me resulta importante aclarar que el término justicia, lo estoy ignorando a propósito. Es obvio que tanto en el caso de Lianna y el mío las injusticias son tremebundas. Lo que estoy tratando de transmitir es que es más conveniente, sanador, correcto y constructivo el ser responsable de nuestra felicidad a pesar de lo que nos pasa, que usar nuestras tragedias para justificar la falta de felicidad en nuestras vidas.

Lo que si no puedo dejar de mencionar es que ser responsable, es mucho más difícil. El papel de víctima es siempre el más fácil, el ser responsable implica coraje, madurez, y sin duda alguna valor.

Quisiera que esta idea de responsabilizarnos cada quien de su propia vida y felicidad, sea la bandera de vida de los jóvenes que nos oyeron ayer en el congreso. Jóvenes, oigan la voz de la experiencia. El caso de Lianna y el mío son excepcionales en resultado, pero como evento en la vida humana, son cotidianos, comunes y suceden a cada momento…

Dejo una de mis frases, que resume perfectamente esta idea:

“Sin importar las circunstancias, absolutamente ningún ser humano, puede renunciar a su RESPONSABILIDAD de elegir la felicidad en su vida.”

Un abrazo a todos.

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  • published this page in Reflexiones 2015-04-26 19:31:31 -0500

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